Autores:
Lic. Álvaro Israel Pérez Vega
Comisionado de Operación Sanitaria

Lic. Ana Karen Fernández Fernández
Lic. Cecilia Ramírez Peña
Comisión de Fomento Sanitario

 

Un problema al que nos enfrentamos cada vez que salimos de fiesta y tomamos una bebida alcohólica, es encontrarnos con bebidas adulteradas. Pero, ¿sabes qué son las bebidas adulteradas?

 

La gente dedicada a vender alcohol adulterado produce una mezcla de alcoholes, buscando que la bebida resultante tenga un sabor muy parecido al de las bebidas originales que conocemos, pero con una diferencia esencial: modifican los procesos de destilado, las materias primas,  la base de los productos que es el etanol (alcohol etílico de 96°) e incluso, llegan a utilizar metanol u otros alcoholes industriales para reducir los costos del producto. Estas mezclas son vendidas al público en botellas vacías que recuperan de la basura o en el mercado negro, por lo que es muy importante siempre romper las botellas que desechamos.

 

Las bebidas alcohólicas adulteradas no aseguran la calidad, ni la higiene en su elaboración y al no existir un control en su proceso de producción genera graves riesgos para la salud de los consumidores. Las bebidas adulteradas, además de provocar una embriaguez más rápida, pueden causar náuseas, vómito, cefalea o dolor de cabeza, irritación gástrica o incluso ceguera, estado de coma o hasta la muerte.

 

Muchas personas, buscando una alternativa más económica, consumen el coloquialmente llamado “alcohol del 96°”. Este alcohol está generalmente desnaturalizado y es una de las sustancias químicas más utilizadas en la industria, ya que se puede usar como disolvente, anticongelante, desinfectante, excipiente, combustible, entre otros. Esta sustancia puede contener alcohol isopropílico u otras sustancias, por lo que no es apto para beber.

 

Es importante saber que las bebidas alcohólicas deben cumplir con las especificaciones señaladas en la “NOM-142-SSA1/SCFI -2014 Bebidas Alcohólicas. Especificaciones Sanitarias. Etiquetado Sanitario y Comercial” así como en el Artículo 206 de la Ley General de Salud, en el cual se considera adulterado a cualquier producto cuando: “…su naturaleza y composición no correspondan a aquellas con que se etiquete, anuncie, expenda, suministre o cuando no corresponda a las especificaciones de su autorización o haya sufrido tratamiento que disimule su alteración, se encubran defectos en su proceso o en la calidad sanitaria de las materias primas utilizadas.”


Como materia prima para la elaboración de bebidas alcohólicas, únicamente se permite el uso de alcohol etílico, cuyo contenido de productos secundarios no exceda las siguientes especificaciones:


    Límite máximo:
    Los valores se expresan en mg/100 ml (se refiere a la cantidad de miligramos por cada 100 ml de materia prima)

    Metanol 100 mg/100ml

    Aldehídos 30 mg/100 ml

    Furfural 4 mg/100 ml

    Alcoholes superiores 200 mg/100 ml

    Ejemplos de bebidas que entran en esta regulación son los licores.


    Por otra parte, las bebidas alcohólicas, a excepción de las fermentadas, deben cumplir con las siguientes especificaciones:


    Límite máximo:

    Los valores se expresan en mg/100 ml de alcohol anhidro.

    Metanol 300 mg/100 ml

    Aldehídos 40 mg/100 ml

    Furfural 4 mg/100 ml

    Ejemplos de bebidas que entran en esta regulación: whisky, tequila, ron, brandy, vodka.


    Las bebidas alcohólicas fermentadas deben cumplir con las siguientes especificaciones:


    Límite máximo:
    Los valores se expresan en mg/100 ml de alcohol anhidro.

    Metanol 300 mg/100 ml

    Ejemplos de bebidas que entran en esta regulación: cerveza, sidra, vino de mesa.

    El consumo en exceso de alcohol se considera un problema de salud pública, el cual se agrava con el consumo de bebidas alcohólicas adulteradas, principalmente por el contenido de metanol en el alcohol etílico, pues se trata de una sustancia que ocasiona daños severos a la salud.

     

    Las bebidas alcohólicas pueden producir metanol de manera natural, pues se generan reacciones químicas cuando el producto es sometido a altas temperaturas o por acción de la luz solar, transformando el etanol en metanol. Esta es la razón por la cual la norma  especifica  los límites máximos de metanol que puede contener una bebida alcohólica.

     

    La producción y comercialización de bebidas alcohólicas adulteradas es una práctica inaceptable que ha sido identificada a nivel mundial como un problema de salud pública, que se ve agravada porque se ofertan a bajo costo, carecen de buenas prácticas de fabricación y en ocasiones, se suministran en restaurantes, bares y discotecas, sin conocimiento del consumidor.


    Debido a todo lo anterior, la disponibilidad de etanol o alcohol etílico para su uso en la fabricación de bebidas, en la industria y como material de curación, debe abordarse de manera integral para abatir y prevenir la adulteración de bebidas alcohólicas y así atacar esta práctica desde el proceso primario de elaboración.


    Para atender la problemática, el Gobierno Federal publicó en el Diario Oficial de la Federación el ACUERDO que establece las medidas para la venta y producción de alcohol etílico y metanol, en el que se señala lo siguiente:

    Queda prohibida la venta a granel al consumidor final de cualquier tipo de alcohol etílico.

    Sólo se permitirá la venta, suministro, distribución, comercialización o expendio de alcohol etílico sin desnaturalizar, a granel o preenvasado, a aquellos Sujetos Obligados, que demuestren que utilizan dicho producto dentro de sus procesos de fabricación.

    Contar con el registro de la obtención, elaboración, fabricación, preparación, mezcla, acondicionamiento, envasado, manipulación, almacenamiento, comercialización, importación, exportación, posesión, transporte, empleo, uso o consumo de alcohol etílico sin desnaturalizar y, en general, todo acto que lleven a cabo y que esté relacionado con dicho producto.

     

    Identificar en el registro los lotes de materia prima o productos a base de alcohol etílico sin desnaturalizar, destinados al uso y consumo humano para comercializar o para fines científicos.

    El Acuerdo define como Sujetos Obligados a las personas físicas o morales que, sin ser el consumidor final, estén dedicadas a la obtención, elaboración, fabricación, preparación, mezclado, envasado, almacenamiento, comercialización, importación, exportación, uso, consumo y en general, todo acto relacionado con el alcohol etílico y/o metanol, de tal manera que este Acuerdo abarca a todos los establecimientos que utilicen el alcohol etílico en el país, nacional o importado y ubicar desvíos en el uso de  alcohol etílico adulterado para la fabricación de bebidas alcohólicas.

     

    Acciones
    Con la entrada en vigor del Acuerdo referido, la COFEPRIS ha llevado a cabo acciones de vigilancia sanitaria en todo México para verificar el origen y destino del alcohol etílico que se fabrica, almacena y comercializa en el territorio nacional.

    Establecimientos verificados
    Para vigilar el cumplimiento del Acuerdo y su formato se han verificado: ingenios, alcoholeras, producción y venta de bebidas alcohólicas, elaboración de productos cosméticos y  nutrientes vegetales, entre otros.

    Anomalías encontradas en las visitas de verificación
    Las principales anomalías encontradas en las visitas de verificación y que han motivado la aplicación de medidas de seguridad son:

     

     

     

    No cuentan con el registro de producción y venta de alcohol etílico o es llenado deficientemente.

    Tienen inconsistencias en la información asentada en el registro.

    No cuentan con aviso de funcionamiento.

    Tienen evidencia de venta al público.

    Realizan actividades diferentes a las indicadas en el aviso de funcionamiento.

    Las condiciones sanitarias del establecimiento son deficientes.

    Aseguramiento de producto en la vigilancia sanitaria de bebidas alcohólicas/trazabilidad alcohol etílico

    Es importante resaltar la participación conjunta con otras Dependencias del Ejecutivo Federal como el Servicio de Administración  Tributaria y la Procuraduría Federal del Consumidor.

    Recomendaciones para identificar una bebida alcohólica irregular:

      La tapa de la botella no debe girar o escurrir contenido.

      Revisa que el holograma sea auténtico.

      Compara con otras botellas que el llenado o aforo sea exactamente el mismo. Un proceso manual no tiene esa precisión.

      Gira la botella y regrésala a su posición original, nota cómo suben las burbujas, si ves partículas que caen, se trata de un contenido que no fue elaborado con suficiente calidad o higiene.

      La mayoría de las etiquetas tienen un sistema de pegado horizontal que impide que sean retiradas completas.

      Los marbetes y etiquetas deben estar bien pegados y colocados. Botellas con etiquetas mal colocadas no pasan el control de calidad.

      Fíjate bien que las etiquetas no estén sobrepuestas a otras y que cuenten con relieves, que se rompa con el tacto y tintas directas. Las falsificaciones usan impresiones que simulan el color, nunca una tinta que refleje (filos dorados, por ejemplo).

      Compra bebidas alcohólicas en lugares formalmente establecidos, evita tianguis y la venta de puestos ambulantes. Duda de la calidad de las bebidas si tienen precios menores que los establecimientos formales.

      En consumo por copeo solicita que la bebida alcohólica se sirva a la vista. Revisa las condiciones de la botella aun cuando ya esté abierta, fíjate que el olor no sea demasiado penetrante y no consumas en exceso.

     

 

Beneficios de las acciones que COFEPRIS realiza.


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