Autores:

Lic. Álvaro Israel Pérez Vega
Comisionado de Operación Sanitaria

IQI José Noé Lizárraga Camacho
Director Ejecutivo de Dictamen Sanitario

 

El desarrollo de la sociedad humana ha ido acompañado de organismos que invaden viviendas y lugares donde habitan los seres humanos, en los cuales obtienen condiciones que permiten su propagación, convirtiéndose en plagas (p.ej. moscas, , cucarachas, roedores, entre otros) que son incómodos, y vectores de enfermedades. Por tal motivo, se han desarrollado plaguicidas para controlarlos, sin embargo estas sustancias también son tóxicas para el ser humano, por lo cual debe ser empleado un servicio especializado para su aplicación.

 

Palabras clave: Control de Plagas, Plaguicida, Toxicidad, Plagas, Verificación Sanitaria, Acta de Verificación Sanitaria, Dictamen Riesgos.

 

Las plagas urbanas son organismos (insectos, arácnidos, roedores, aves) que aprovechan las condiciones del desarrollo de la sociedad humana y crecen en un número tal que se hace necesario recurrir a estrategias para limitar su crecimiento y el impacto en los diferentes ámbitos de la vida humana (económica, social y salud pública).

 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) en 1988, definió el concepto de plaga urbana como "aquellas especies implicadas en la transferencia de enfermedades infecciosas para el hombre y en el daño o deterioro del hábitat y del bienestar urbano, cuando su existencia es continua en el tiempo y está por encima de los niveles considerados de normalidad".

 

Una de las estrategias desarrolladas por el ser humano para su control es mediante el uso de plaguicidas; no obstante, este tipo de sustancias no tiene un efecto directo y exclusivo a los organismos plaga, sino que afectan a todo tipo de formas de vida, incluidos los seres humanos. Por tal motivo, en el mundo también se han creado mecanismos para regular la elaboración, comercio, distribución y uso de estas sustancias tóxicas.

 

En México, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS), de forma coordinada con la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación, SAGARPA y la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales SEMARNAT, autorizan el uso de plaguicidas mediante un Registro Sanitario, evaluado con soporte científico, identificando su nivel de toxicidad, así como la validación del cumplimento de la Norma Oficial Mexicana NOM-232-SSA1-2009, Plaguicidas, que establece los requisitos del envase, embalaje y etiquetado de productos grado técnico y para uso agrícola, forestal, pecuario, jardinería, urbano, industrial y doméstico; por lo que esta autorización otorgada por la Autoridad Sanitaria, permite la utilización de estos productos para usos específicos (industriales, agropecuarios, urbanos y domésticos).

 

El control de las plagas a nivel urbano, tiene como finalidad la identificación y actuación sobre aquellos factores de riesgo de origen biológico (especies), que pueden desencadenar daños (enfermedades) o molestias a las personas y deterioro de instalaciones.

 

En nuestro país, los establecimientos que ofrecen el servicio urbano de control de plagas, deben contar con una apropiada infraestructura y personal capacitado para el buen uso y manejo de plaguicidas; al no contar con estas condiciones, se pueden generar riesgos a la salud, tanto del personal que presta el servicio, como de la población usuaria de estos. Por esta razón, el 29 de enero de 2013 se emite la: Norma Oficial Mexicana NOM-256-SSA1-2012, Condiciones sanitarias que deben cumplir los establecimientos y personal dedicados a los servicios urbanos de control de plagas mediante plaguicidas.

 

Este mecanismo de regulación sanitaria fue desarrollado con objeto de otorgar a la sociedad servicios de control de plagas urbanas de menor riesgo limitando el impacto en el uso de sustancias tóxicas.

 

Para poder prestar el servicio de control de plagas urbanas, el establecimiento debe contar con la Licencia Sanitaria expedida por la Secretaría de Salud, a través de la COFEPRIS a nivel federal o por las áreas de regulación sanitaria de las Entidades Federativas, para poseer, manejar, aplicar o almacenar plaguicidas o sustancias destinadas al control de plagas; productos que deben contar con registro sanitario, estar etiquetados conforme a la regulación aplicable y que no hayan vencido en su fecha de caducidad.

 

Otra ventaja que ha otorgado esta norma es que los establecimientos dedicados a esta actividad tienen prohibida su operación en departamentos de régimen condominal y compartir las instalaciones con otros usos tales como: casa habitación, comercios donde se manejen, preparen y sirvan alimentos, escuelas u oficinas.

 

Este marco regulatorio también establece condiciones de seguridad a la salud del personal operativo, al determinar pruebas y estudios médicos iniciales y periódicos, que monitorean su condición al estar expuestos a estas sustancias tóxicas.

 

Las acciones de vigilancia y control sanitario están encaminadas a garantizar que los establecimientos dedicados a esta actividad, cumplan con el marco jurídico sanitario aplicable. Lo anterior, para lograr la disminución de riesgos asociados a la aplicación de plaguicidas en centros urbanos, como son: lugares de trabajo, centros escolares, de salud, habitacionales, de almacenamiento, manejo y preparación de productos y servicios para el uso y consumo humano.

 

El personal verificador debe valorar las condiciones y vigilar que los prestadores de este servicio únicamente apliquen plaguicidas permitidos de uso urbano, doméstico y de jardinería, así como la observación de las disposiciones establecidas en la norma, empleando para ello el acta de verificación instrumentada para este tipo de instalaciones.

 

 

El acta de verificación es valorada bajo el enfoque de riesgos en el área de Dictamen Sanitario, que da seguimiento hasta que se hayan subsanado las anomalías iniciales, incluso aquellas que ameriten la aplicación de alguna medida de seguridad sanitaria: Suspensión Total Temporal del establecimiento o el Aseguramiento de Producto.

 

De manera paralela, se traslada el proceso administrativo al área de Resoluciones y Sanciones, para la aplicación de las medidas administrativas previstas en el marco jurídico.

 

En este contexto, los verificadores de la Comisión de Operación Sanitaria de la COFEPRIS, han realizado de enero de 2010 a diciembre de 2015 un total de 522 visitas de verificación sanitaria, tanto a empresas que fabrican los productos como a las que los aplican, suspendiendo actividades en 26 establecimientos y asegurando 12,315 kilogramos y 3,953 litros en el periodo de noviembre de 2014 a noviembre de 2015, también se han impuesto multas por inclumplimiento a la regulación sanitaria.

 

La COFEPRIS continúa vigilando el cumplimiento de la regulación sanitaria mediante investigación e información de inteligencia que permiten identificar los establecimientos de mayor riesgo a la salud de la población, con la finalidad de suspender las actividades irregulares hasta su total corrección, garantizando así, la debida aplicación del marco jurídico en protección de la sociedad mexicana.

 

   

 

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