Autor:

Dr. Hugo Pomares Millán
Coordinador de Moléculas Nuevas

Coautor:

Dr. Juan Carlos Gallaga Solórzano
Comisionado de Autorización Sanitaria

 

Los medicamentos de libre acceso, libre venta o también llamados “OTC” (por sus siglas en inglés, Over-the-counter) son aquellos medicamentos cuya venta o dispensación no requieren prescripción médica, son principalmente utilizados por los consumidores bajo supropia iniciativa y responsabilidad, con el fin de prevenir, aliviar o tratar síntomas o enfermedades leves.

Palabras clave: libre acceso, libre venta, medicamento, prevenir, síntomas, leve, tratamiento, farmacias.

 

Los medicamentos de libre acceso o libre venta se definen como aquellos medicamentos cuya venta, dispensación o suministro no requieren autorización o prescripción médica, son principalmente utilizados por los consumidores bajo su propia iniciativa y responsabilidad, con el fin de prevenir, aliviar o tratar síntomas o enfermedades leves; usualmente su uso, sus condiciones y las dosis autorizadas son seguras para el consumidor.
En nuestro país existen 6 clasificaciones de cómo se vende o dispensa un medicamento. En la Ley General de Salud de México en el Artículo 226, las fracciones V y VI se refieren a los medicamentos que para su venta y suministro al público son de libre acceso, en contraste, para las primeras fracciones I a IV es necesario presentar una receta. La fracción V contempla a aquellos medicamentos sin receta, autorizados para su venta exclusivamente en farmacias. En el caso de los medicamentos en fracción VI se podrán adquirir sin receta médica y pueden expenderse en otros establecimientos que no sean farmacias, de ahí que el consejo o recomendación médica se centra en el etiquetado (marbete) del producto o en su instructivo. La misma Ley señala que no podrán venderse medicamentos u otros insumos para la salud en puestos semifijos, módulos móviles o ambulantes.

 

Diferencia entre medicamentos OTC y con prescripción.


Los medicamentos recetados o con prescripción están ligados a la prescripción médica, la cual es la culminación de la consulta clínica con los profesionales de la salud. Aunque algunos medicamentos sean obtenidos sin receta médica, el riesgo de auto-prescribirse medicamentos para enfermedades más importantes  se incrementa si no hay una asesoría por parte del profesional de la salud. Un medicamento que puede obtenerse solamente por medio de un médico, representa no solamente un diagnóstico de lo que padece un sujeto, si no que el medicamento es parte esencial de un tratamiento integral para el paciente. Por ello, tradicionalmente en la consulta médica el paciente recibe un receta, con la cual obtendrá un medicamento que es preciso para su condición y que debe ser administrado tal y como lo recomiende el médico tratante.

En cambio, con los medicamentos de libre acceso, el consumidor debe ser capaz de identificar correctamente sus síntomas y los medicamentos que le puedan ayudar a tratarlos sin la ayuda de un médico. En estos casos, el dispensador en farmacias puede ser de gran ayuda para personas que no reconocen plenamente sus molestias; partiendo de este punto, no se debe abusar de los medicamentos de libre acceso y se deben seguir siempre las instrucciones de la etiqueta, el abuso puede ser tanto en cantidad como en tiempo de uso. Si bien los medicamentos en el sector de libre acceso tienen un perfil riesgo-beneficio bien caracterizado, todos los medicamentos pueden causar efectos secundarios, así mismo pueden afectar el impacto de otros medicamentos que se estén tomando de manera concomitante. Por estas razones, siempre ante cualquier duda o inquietud se debe buscar la correcta asesoría a través de los profesionales de la salud.

 


Criterios para definir un medicamento sin receta


Para definir un medicamento como “libre acceso” o “libre venta”, el medicamento debe cubrir ciertos requisitos, inicialmente el medicamento debió haber demostrado eficacia y seguridad a través del tiempo (al menos 5 años) para ser usado en el alivio de síntomas o signos de enfermedades leves y de corta duración y fácilmente reconocibles por el consumidor; debe estar indicado para padecimientos comunes, autolimitados, de fácil autodiagnóstico, autoadministración y sencilla autoevaluación de respuesta; el medicamento debió demostrar eficacia y seguridad en todos los grupos de edad de la población o al menos en la mayoría, así como en población pediátrica, geriátrica, gestante y lactante; el medicamento debe poseer un amplio margen terapéutico, por lo que la administración voluntaria o involuntaria, en un tiempo o dosis mayor a la recomendada o para un uso no aprobado, no represente un daño directo o indirecto grave para la salud del consumidor, lo que significa que el medicamento debe poseer una baja toxicidad; el medicamento, no debe enmascarar enfermedades serias o graves, que retrasen el diagnóstico y tratamiento oportuno de una enfermedad subyacente.


No es posible que se puedan clasificar como medicamentos de libre acceso aquellos medicamentos susceptibles de abuso, que generen tolerancia o dependencia (adicción). Dentro de las características del medicamento de libre acceso, la vía de administración y el modo de empleo debe ser fácil, las instrucciones de uso deben ser comprensibles, tanto para el consumidor como para el que se lo vaya a suministrar a una tercera persona; los principios activos contenidos en la formulación del medicamento no deben ser consideradas por la Secretaria de Salud como sustancias psicotrópicas o estupefacientes, conforme a lo señalado en la Ley General de Salud, en sus capítulos cuarto y quinto; es importante reconocer que estos medicamentos no estarán indicados a pacientes que, por su condición de salud, requieran una estrecha vigilancia periódica con un profesional de la salud. Si un medicamento puede causar un efecto adverso, no debería estar disponible en el mostrador. Por supuesto, muchos medicamentos pueden causar efectos adversos graves de vez en cuando, pero un grave efecto raro debe ser considerado contra el beneficio potencial y el impacto en la salud poblacional.

Ventajas de los medicamentos de libre acceso


En general hay más ventajas que desventajas cuando un medicamento se encuentra dentro del rubro de libre acceso, la cobertura de salud se amplía bajo esta medida, permitiendo que personas que no tienen acceso a medicamentos, puedan obtenerlos más fácilmente. Así mismo, los medicamentos de libre acceso disminuyen en gran parte la carga de la enfermedad para los sistemas de salud, entre los beneficios se encuentran:

 

Mejora de la accesibilidad: La disponibilidad hace que un medicamento sea más fácilmente accesible a los pacientes.

Accesibilidad rápida: La capacidad de ir a la farmacia u otro establecimiento y anticipar el problema antes de una consulta al médico, adquiriendo el medicamento que sabe que necesitará de antemano para tratar sus síntomas.

Cambia el costo del sistema de salud para el paciente: No se requiere de una consulta médica para obtener un tratamiento.

Los costos de los medicamentos disminuyen drásticamente.

Se limita la oportunidad de tener unidades de venta (tabletas, cápsulas, etc…) de sobra, que pueden significar, no sólo un impacto en la salud, sino  también en el medio ambiente. </>

 

Expectativas

Actualmente, la tendencia mundial es abrir el alcance de los medicamentos de libre acceso hacia medicamentos para enfermedades crónico-degenerativas, una vez que el diagnóstico se ha realizado por un médico. Esta estrategia permite mejorar la salud pública, siempre y cuando se cuente con etiquetados comprensibles y asertivos.

 

 

 

 

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