Autores:
M. En C. María Granados Ortiz
Dr. Javier Arias Ortiz
Comisión de Evidencia y Manejo de Riesgos

 

La temporada otoño – invierno  implica variaciones meteorológicas que pueden poner en riesgo tu salud, ya sea por la propagación de enfermedades o la exposición a temperaturas extremas. Sin embargo, existen algunas medidas básicas que podemos tomar para disminuir o evitar riesgos sanitarios.

 

Palabras clave: Riesgo, enfermedades transmitidas por vectores, enfermedades respiratorias, hipotermia.

 

En época de lluvias: ¡Cuidado con los mosquitos!

En época de lluvias y climas húmedos, es común el contagio de enfermedades transmitidas por vectores como los mosquitos: dengue, paludismo (malaria), fiebre amarilla, leishmaniasis, chikungunya y virus del Nilo Occidental.

 

Los mosquitos suelen usar cualquier espacio que sirva como depósito de agua como “criaderos” estacionales para poner sus huevecillos (basura, llantas, cisternas, canales de desagüe, alcantarillas, registros de tomas de agua y fosas sépticas, por mencionar algunas), sin importar el material, tamaño o lugar (dentro o fuera de casa), por lo que la humedad, los charcos y las temperaturas altas, son factores vitales para la supervivencia de esta plaga. Algunas recomendaciones para disminuir el riesgo de ser infectados con alguna de las enfermedades mencionadas son:

 

Tapa todos los recipientes que utilices para almacenar agua: tinacos, cisternas, piletas, bebederos de animales, cubetas.


Recoge y/o tira a la basura cualquier recipiente que sea susceptible de acumular agua: botellas, latas, envolturas, llantas.


Lava con agua y jabón los recipientes.
Cambia continuamente el agua de floreros y bebederos de animales.
No utilices agua estancada para consumo o aseo.
Evita la entrada de mosquitos al interior de tu casa colocando mosquiteros en ventanas y puertas.
Corta el pasto y la hierba crecida que pueda servir a las plagas como refugio natural.
Protégete con ropa que cubra la mayor parte del cuerpo y, si es posible, usa repelente de insectos.
Si presentas síntomas que sugieran el posible contagio de alguna enfermedad, acude al Centro de Salud más cercano.
Mantente alerta a las medidas tomadas por las autoridades estatales y de protección civil

En época de frío

Los riesgos durante la temporada de frío están relacionados a los cambios bruscos de temperatura. Cuando estas bajan, podemos encontrarnos con diversas circunstancias que dañen nuestra salud.

 

Cuando una persona se expone al frío extremo, se pueden presentar lesiones en la piel o en la mucosa del tracto respiratorio, se caracterizan por entumecimiento en las partes del cuerpo que estuvieron expuestas al frío y piel azulada o rígida, pudiendo llegar a la muerte del tejido celular expuesto. Para evitarlo, te recomendamos:

 

Abrígate bien y utiliza ropa gruesa. Usa gorro, guantes y bufanda.
Evita estar al aire libre, especialmente si hay mucho viento.
Evita el tabaco y la cafeína, estos contraen los vasos sanguíneos, provocando mayor sensación de frío.
Utiliza filtro solar, especialmente si hay nieve ya que ésta refleja los rayos solares.

 

Hipotermia.

Cuando nos exponemos a temperaturas bajas por tiempos considerables, nuestra temperatura corporal puede bajar a 35°C o menos, lo cual puede ocasionarnos temblores, confusión, desorientación, inconsciencia o somnolencia, a este proceso se le denomina hipotermia, para evitarla te recomendamos:

 

Viste ropa abrigadora y en capas múltiples (ropa interior, capa caliente, capa impermeable), incluyendo manos, pies y cabeza.
Si tu ropa se moja, cámbiala rápidamente por prendas secas.
En caso de que alguien cercano presente hipotermia, en un lugar seco y protegido del viento y el frío, cambia su ropa; transmite el calor de tu propio cuerpo colocándote a un lado; proporciónale alimentos tibios (sopas o caldos).

 

Intoxicación por monóxido de carbono.

Para combatir el frío, es común el uso de anafres, chimeneas, estufas, boiler o sistemas de calefacción dentro del hogar para subir la temperatura de las habitaciones. La combustión inadecuada de carbón, leña, gasolina, keroseno, propano, petróleo o gas natural, por mencionar algunos, produce monóxido de carbono (CO), lo anterior aunado a la incorrecta ventilación del gas liberado por la combustión completa que produce dióxido de carbono (CO2), puede provocar la intoxicación accidental e incluso la muerte. Como ambos gases no presentan color ni olor, se debe tener mucha precaución en la quema de los combustibles utilizados. Si usas cualquiera de estos sistemas de calentamiento, recuerda:

 

Si usas braseros o anafres, para calentar las habitaciones, deben colocarse en lugares ventilados y deben apagarse antes de dormir. Puedes sustituir su uso protegiendo puertas y ventanas con papel.
Colócalos en lugares bien ventilados y evita tener objetos que bloqueen la circulación del aire.
Dale mantenimiento periódico a las instalaciones y a los aparatos que funcionen con gas.


Revisa que la flama que emitan la estufa o boiler sea de color azul y no roja (eso es indicativo de la presencia de monóxido de carbono).


En caso de presentar algún síntoma o malestar (irritación de mucosas, dolor de cabeza, náusea, vómito, confusión), aléjate de la fuente de intoxicación y acude inmediatamente a tu servicio de salud.

 

Infecciones en vías respiratorias.

Estas representan un gran problema de salud pública. Cuando bajan las temperaturas, aumenta la incidencia de estos padecimientos. Para evitar el riesgo de contagio:

 

Aplícate la vacuna contra la influenza. Especialmente los grupos de riesgo: niños y niñas de 6 meses a 5 años, personas mayores de 60 años, mujeres embarazadas y personas con diabetes mellitus, obesidad mórbida, asma, enfermedades renales o cardiacas, cáncer o VIH.

 

Evita cambios bruscos de temperatura o las corrientes de aire.

Abrígate bien y en capas múltiples. Si permaneciste mucho tiempo en un ambiente cálido, cúbrete bien antes de salir.

Lava tus manos frecuentemente, especialmente después de haber estado en la calle, el transporte público o lugares muy concurridos, así como después de toser o estornudar.

Si no puedes lavarte las manos, usa alcohol en gel.

Ingiere alimentos ricos en vitaminas, como frutas y verduras.

Si presentas algún síntoma de infección en vías respiratorias: ¡No te automediques! Acude a tu servicio de salud y sigue las indicaciones del médico.

Referencias:

1. Organización mundial de la salud (2015). Centro de prensa, notas descriptivas. Consultadas el 09 de julio de 2015.
2. Secretaría de Salud. Promoción de la Salud Información general, dengue (2014). Consultada el 09 de julio de 2015.
3. MedlinePlus. Biblioteca Nacional de Medicina de los EE.UU. Leishmaniasis (2013). Consultada el 09 de julio de 2015.
4. CENAPRECE. Secretaría de salud. Vigilancia por Laboratorio: Diagnóstico Diferencia del Virus Chikungunya (2014). Consultada el 09 de julio de 2015.
5. Secretaría de Salud. NORMA Oficial Mexicana NOM-032-SSA2-2010, Para la vigilancia epidemiológica, prevención y control de las enfermedades transmitidas por vector. Consultada 21 julio de 2015.
6. Heymann D.L. El Control de las Enfermedades Transmisibles. Organización Panamericana de la Salud.18ª.ed. 2005. pp 105-112.
7. Secretaría de Salud. Dirección General de Epidemiología. Manual de Procedimientos Estandarizados para la Vigilancia Epidemiológica de Daños a la Salud por Temperaturas Naturales Extremas. Septiembre, 2012. Consultada el 21 julio de 2015.
8. Secretaría de Protección Civil del D.F. Monóxido de carbono, peligro invisible. Consultada el 21 julio de 2015.

 

 

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