Autores:
Lic. Álvaro Israel Pérez Vega
Comisionado de Operación Sanitaria
Lic. Ana Karen Fernández Fernández
Lic. Cecilia Ramírez Peña
Comisión de Fomento Sanitario

 

En la actualidad, se utilizan indistintamente los términos “suplementos alimenticios” y “productos milagro”, lo cual constituye un error, pues en el fondo existen grandes diferencias. Por esta razón, es importante establecer características y distinciones entre ambas categorías de productos.


Los suplementos alimenticios de acuerdo a lo establecido en la Ley General de Salud,  se definen como aquellos productos a base de hierbas, extractos vegetales, alimentos tradicionales, deshidratados o concentrados de frutas, adicionados o no, de vitaminas o minerales, que se puedan presentar en forma farmacéutica y cuya finalidad de uso sea incrementar la ingesta dietética total, complementarla o suplir algún componente, no pudiendo estar compuestos únicamente de vitaminas y minerales.


Entonces, cuando un producto es ofrecido como aquel que aporta nutrientes, vitaminas, mejora la salud, previene enfermedades, cura padecimientos, promete ayudar a bajar de peso, tallas, quemar grasa, o en general, sugiere en sus etiquetados y publicidad que sirve para cualquier dolencia del ser humano, se identifican en este exceso de promesas al consumidor los llamados “productos milagro”.


Ante la acelerada vida cotidiana surgen hábitos de consumo con el fin de atender necesidades básicas como una sana alimentación; si a esto sumamos padecimientos cada vez más frecuentes, como lo son los dolores de cabeza, de estómago, estreñimiento o cualquier otro síntoma que supone alguna enfermedad (desde moderada hasta grave) el consumidor suele tomar medidas eligiendo productos que ofrecen alternativas de bienestar, aún sin evidencia científica.


Es importante, entonces, que exista claridad al distinguir un “suplemento alimenticio” de un “producto milagro”.


El “suplemento alimenticio” no requiere para su comercialización de un registro sanitario, basta con presentar un aviso de funcionamiento ante la COFEPRIS en el que se defina el producto, se indique el nombre del mismo y se identifique a la empresa o persona física que lo produce, comercializa y distribuye.

 

Estos productos no ostentan en sus etiquetados fotografías o imágenes de órganos humanos, siluetas, cintas métricas o estados de bienestar, pues no pueden hacer ofrecimientos que no pueden cumplir.


Por su parte, el “producto milagro” podrá ser identificado por el consumidor, por su etiqueta y/o publicidad, se presenta al producto como remedio de uno o diversos padecimientos de manera rápida y prometiendo grandes beneficios a la salud; suelen presentarse con nombres alusivos a enfermedades u órganos humanos, contienen imágenes corporales, cintas métricas o instrumentos relacionados con la pérdida de peso. Además, los “productos milagro” también son ofrecidos por personas que se inscriben en actividades comerciales de este tipo y proponen llevarlos a la puerta de la casa del consumidor.

 

La producción, distribución y comercialización de los “productos milagros”, suelen operar de forma oscura, escondida y poco transparente, carecen de registro sanitario o aviso de funcionamiento, según sea el caso del producto, los productores, distribuidores y comercializadores se esconden de la autoridad sanitaria al vender los productos que se encuentran al margen de la legalidad.

 

El riesgo asociado al consumo de los “productos milagro” radica en la falta de un oportuno diagnóstico médico en caso de alguna enfermedad  crónica degenerativa y/o transmisible, ya que el paciente adquiere el producto con la esperanza de consumirlo y así aliviar, curar o calmar alguna enfermedad; sin embargo, al carecer de evidencia científica, “el producto milagro”, no dará tales beneficios y aún más grave, el padecimiento o enfermedad podrá evolucionar de manera silenciosa hasta representar un cuadro crónico en perjuicio de la salud y la vida de la persona.

 

Es importante identificar a un suplemento alimenticio y distinguirlo de un producto milagro, observando lo siguiente en su nombre, slogan, publicidad y etiquetado:

 

Que no haga referencia o alusión para la disminución de peso, combatir la obesidad o la diabetes

No deberá de presentarse con cualidades para curar, prevenir o tratar alguna enfermedad

Ningún suplemento alimenticio es eficaz en el tratamiento o curación de enfermedades como de la próstata; cáncer; diabetes; artritis y reumatismo; Alzheimer; problemas cardiacos o cualquier otra enfermedad o padecimiento; por lo que no puede contener imágenes o mensajes preventivos o curativos

El nombre comercial, marca o denominación del “suplemento alimenticio”, no puede incluir de manera explícita, velada u oculta, relación a enfermedades, síndromes, signos o síntomas; tampoco, a datos fisiológicos (cualquier función corporal o que pueda inducirse en él) o cualquier parte, órgano, sistema o elemento del cuerpo interna o externamente, ya que la  única función de un suplemento alimenticio es incrementar la ingesta dietética total, complementarla o suplir algún componente

 

Los “productos milagro” también pueden prometer mejoras cosméticas tales como eliminación de verrugas; modificación en el aspecto y pigmentación de la piel; reducción de tallas; entre otros, por lo que además de ser una competencia desleal a los “suplementos alimenticios”, también juegan un papel de comercio desleal frente a los “cosméticos”.


Por ello, como consumidores debemos estar alertas ante la presencia de este tipo de productos, los cuales además de constituir una afectación económica, también representan un riesgo a la salud, ya que no servirá para el tratamiento o atención de enfermedades o mejora en el aspecto físico.


Por ello, la COFEPRIS en ejercicio de sus atribuciones de regulación, control y fomento sanitario, ha llevado a cabo las acciones de vigilancia en puntos de venta, almacenes de distribución y en fábricas de “productos milagro” en 140 operativos en todo el país, logrando el decomiso de más de 2.5 millones de piezas irregulares y evitando que se encuentren al alcance de la población, con lo cual la COFEPRIS trabaja cuidando tu salud.

 

Revisa la etiqueta es muy importante leer que ingredientes contiene, si no los menciona ¡CUIDADO! no lo consumas.

 

Aquí te presentamos un ejemplo de Producto Milagro:

1. Sin Registro de COFEPRIS como Remedio o Medicamento

2. Sin denominación “SUPLEMENTO ALIMENTICIO”

3. NOMBRE o DENOMINACIÓN es Confuso, exagerado, engañoso, menciona clara o veladamente datos anatómicos o fisiológicos, enfermedades o síntomas. Ejemplo: SUPERBODY- QUEMA GRASA, NERVI-TABS/ LAX DIGEST

4. Dirigido para tratar, curar, prevenir o aliviar síntomas de alguna enfermedad, reducción de peso, talla, uso afrodisiaco, etc.

Ejemplo: regula los niveles de azúcar en la sangre, apoya su sistema cardiovascular, para la salud de la próstata.

5. Incluye leyendas engañosas como: Notificado ante la SSA

 

¡ATENCIÓN! ES UNPRODUCTO MILAGRO


Denúncialo ante la autoridad, tu participación contribuye a detectar y eliminar del mercado productos irregulares y que pueden causar daños a tu salud y de tu familia.

 

 

 

Beneficios de las acciones que COFEPRIS realiza.


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