Autores:

Álvaro Israel Pérez Vega
Comisionado de Operación Sanitaria

Jorge Antonio Romero Delgado
Comisionado de Fomento Sanitario

Pamela Suárez Brito
Gerente de Seguimiento de Programas

Michel Salazar Canaán
Gerente de Atención a Emergencias y Desarrollo de Procedimientos

 

Fecha de publicación: 23 de abril 2018

Los sismos del año pasado afectaron a diversos municipios y localidades del centro y sureste del país, donde no solo causaron daños a numerosas viviendas y estructuras, sino que causaron estragos a largo plazo en la vida de las personas damnificadas. Responder de manera oportuna y adecuada ante una emergencia de esta magnitud representa un reto para las instituciones y para la población; la unión y la comunicación efectiva entre el gobierno y la sociedad siempre será la mejor forma de salir adelante tras una situación adversa.

 

Palabras clave: emergencias, sismos, riesgos sanitarios, brigadista, comunicación efectiva



Nuestro país se caracteriza por su gran diversidad geográfica, por la variedad de sus ecosistemas, la heterogeneidad de su flora y fauna, por sus particulares climas que varían enormemente de  una parte a otra de su territorio. Una peculiaridad más de México es que se encuentra dentro del Cinturón de Fuego, lo que hace de nuestro país uno de los más sísmicos debido al movimiento de las placas tectónicas.


Durante el mes de septiembre de 2017 ocurrieron en diferentes estados del país varios fenómenos de esta naturaleza, que provocaron el despliegue de equipos de atención a emergencias a todos los niveles. El primero fue la noche del 7 de septiembre del 2017, de una magnitud de 8.2 grados en la escala de Richter, con epicentro cerca de Pijijiapan, Chiapas, México; el sismo de mayor intensidad en el país desde el trágico terremoto de 1985 (8.1 grados). Este hecho ocasionó severas afectaciones a viviendas en múltiples municipios de la región del Istmo de Tehuantepec y de otros pertenecientes a los estados de Chiapas, Oaxaca y Tabasco.


Doce días después de este hecho, el 19 de septiembre (fecha en que se conmemora el terremoto de 1985) se presentó un sismo con magnitud de 7.1 grados en la escala de Richter con epicentro en Axochiapan, Morelos, que afectó de manera considerable a varios municipios de los estados de Morelos y Puebla, y causó graves daños a estructuras y edificios en la Ciudad de México. Se registraron pérdidas totales y parciales de viviendas, afectaciones a la infraestructura de servicios básicos y de servicios de salud y pérdida de vidas humanas.

 

 

De acuerdo con la normatividad aplicable, la COFEPRIS instrumentó los planes de atención a emergencias sanitarias, a través del personal brigadista, con acciones de vigilancia sanitaria, saneamiento básico, y fomento sanitario, entre otras, orientadas a la identificación y prevención de riesgos para la salud que pudieran surgir derivado, por ejemplo, de la falta de servicios como agua potable, electricidad y recolección de basura en las zonas más afectadas. Los brigadistas también colaboraron en la habilitación de refugios temporales, albergues y cocinas públicas y prestaron apoyo en las comunidades afectadas para prevenir brotes de enfermedades en la población, especialmente a aquellos que perdieron su vivienda y debieron dormir a la intemperie, donde preparaban y consumían sus alimentos en condiciones no favorables.


Para la atención de la emergencia causada por el sismo que afectó a los estados del sureste del país el 8 de septiembre de 2017, la COFEPRIS desplegó personal brigadista de las Comisiones de Operación Sanitaria (COS) y de Fomento Sanitario (CFS) a los municipios de Juchitán, Oaxaca y Pijijiapan, Chiapas, dirigidos por los titulares de ambas unidades administrativas. En coordinación con personal especializado en la protección contra riesgos sanitarios del estado de Oaxaca y del estado de Chiapas, se evaluaron los posibles riesgos por daños estructurales en inmuebles y la afectación social ocasionada por el sismo y, de manera inmediata, se realizaron las siguientes actividades con base en los riesgos identificados:

 

visitas a albergues y refugios temporales;


pláticas sobre el lavado de manos adecuado;


pláticas y capacitación sobre la preparación higiénica de alimentos, la dispersión indebida de residuos y basura, así como la generación de fauna nociva;


medición de la cloración correcta del agua para uso humano;


identificación de la calidad del agua para uso humano;


identificación de fosas sépticas, animales en estado de descomposición y excretas al aire libre que representaban un foco de infección;


utilización de cal para evitar la dispersión volátil de bacterias y partículas nocivas;


entrega de frascos de plata coloidal para la desinfección adecuada de frutas y vegetales;


entrega de material de curación de primer uso;


evaluación de centros de salud en los distintos municipios;


revisión de agua trasladada en pipas a las comunidades afectadas;


coordinación con las autoridades para impartir capacitaciones en la instalación de refugios temporales;


preparación y suministro de alimentos;


instalación de comedores;


revisión de condiciones sanitarias de ropa donada;


identificación de medicamentos caducos y controlados en centros de acopio y albergues.

 

Los trabajos fueron realizados mediante la constitución de brigadas de personal estatal y de la COFEPRIS, que visitaron la totalidad de los municipios reportados con afectación en los estados de Oaxaca y Chiapas. Las actividades de los brigadistas fueron fortalecidas con la presencia de estudiantes médicos y de enfermería de la Escuela Superior de Medicina del Instituto Politécnico Nacional bajo la orden del Dr. Eleazar Lara Padilla, Director de la Escuela Superior de Medicina, quienes otorgaron atención médica gratuita a niños, adultos y ancianos en las zonas afectadas. Se realizaron más de 1,200 consultas en las que se identificaron padecimientos ocasionados por golpes de piedras o partes de las construcciones derrumbadas, afectaciones en las vías respiratorias, molestias en el sistema digestivo y conjuntivitis, entre otros.


La presencia del personal brigadista fue permanente en las regiones afectadas; en los estados de Oaxaca y Chiapas se realizaron 2,967 evaluaciones sanitarias a establecimientos, 2,521 determinaciones de cloro residual libre en red, pipas y depósitos, se entregaron 15, 281 frascos de plata coloidal, se distribuyeron 400 kilos de hipoclorito de calcio, se impartieron 1,603 pláticas de saneamiento básico, así como 1,182 pláticas de manejo higiénico de alimentos y se encalaron 21 focos infecciosos que representaban un riesgo para la salud de la población. Por otra parte, en los estados de Morelos, Puebla y Ciudad de México, las brigadas conformadas realizaron 1,779 evaluaciones sanitarias a establecimientos, 4,372 determinaciones de cloro residual libre en red, pipas y depósitos, se entregaron 15,669 frascos de plata coloidal y 1,002 kilogramos de hipoclorito de calcio, se impartieron 1,854 platicas de manejo higiénico de alimentos y 1,986 de saneamiento básico y se encalaron 25 focos de infección.


Las actividades desarrolladas en los estados tuvieron como prioridad garantizar que el consumo de agua y de alimentos no representara un riesgo para la salud de la población. Las acciones y la respuesta que se tuvo en coordinación con los estados afectados y con cada uno de los que formaron parte de este operativo tuvo un impacto positivo ya que no surgieron brotes ni situaciones contingentes de afectación a la salud de los habitantes de los municipios damnificados.


A la fecha se continúan realizando acciones de vigilancia y fomento sanitario en las localidades que aún presentan afectaciones. En el estado de Morelos continúan operando 14 albergues en los que se realizan las acciones de protección contra riesgos sanitarios.


La experiencia de esta comisión federal en la atención de los hechos ocurridos ha permitido reforzar los procesos de respuesta ante un evento de esta índole. El trabajo realizado por cada uno de los brigadistas fue incansable y admirable; su fuerza y coraje motivó el cuidado de la salud de las personas que se encontraban en una situación vulnerable, no sólo por los daños físicos que se presentaron en la comunidad, sino también por el desgaste psicológico de las personas que se encontraban en tal escenario. Ante ello, el acierto de conformar brigadas multidisciplinarias que atendieron la emergencia de manera integral, desde el enfoque sanitario hasta la empatía con las condiciones sociales, psicológicas y culturales de las localidades afectadas, consiguió prevenir enfermedades que pudieran ser provocadas por las condiciones del ambiente que habían generado los sismos.


La comunicación con la población fue fundamental para mantener una vinculación cercana y fomentar el intercambio de información sobre el manejo de riesgos en caso de desastre. Así, se logró transmitir confianza a la población para hacerla sentir acompañada y apoyada en todo momento ante ese ambiente adverso. De ahí la importancia de fortalecer la comunicación efectiva entre las instituciones y la población y de estar preparados para actuar ante eventos emergentes que pongan en riesgo la salud de los mexicanos. Esto a su vez permitirá optimizar los esfuerzos y los recursos disponibles para que la población afectada en emergencias sanitarias reciba servicios eficientes y de calidad.


El personal brigadista de la COFEPRIS agradece a los habitantes de los municipios afectados en Oaxaca, Chiapas, Morelos, Puebla y Ciudad de México su hospitalidad, cooperación, disposición y ánimo para enfrentar situaciones extraordinarias como las acontecidas a causa de los sismos de septiembre de 2017. Su fortaleza y amor por la vida serán siempre un gran recuerdo para nosotros. ¡MÉXICO ESTÁ DE PIE!

 

 

   

 

Buenas prácticas para prevenir riesgos sanitarios


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