Q. Priscila Rodríguez Mejía
Comisión de Evidencia y Manejo de Riesgos

 

Se presenta una descripción del marco regulatorio en nuestro país para los productos comercializados como suplementos alimenticios, su finalidad de uso y sus diferencias respecto a otros insumos para la salud, así como las características que deben cumplir y a quién están dirigidos. Finalmente, se presentan una serie de reflexiones sobre los productos autodenominados como suplementos alimenticios, la manera en que los encontramos en el mercado y se hacen consideraciones a tener presentes antes de elegir un suplemento alimenticio.

Palabras clave: Suplemento alimenticio, insumos para la salud, alimentación, publicidad, seguridad.

 

Podríamos afirmar que todos conocemos algún producto de los denominados suplementos alimenticios, los vemos anunciados en diversos medios, nos los han recomendado y probablemente los consumimos o hemos consumido, generalmente son productos de venta libre y fácil acceso, muchos de ellos elaborados a base de plantas que nos prometen beneficios a la salud y se presentan como seguros y aptos para el consumo de toda la familia, pero… ¿Qué son los suplementos alimenticios?

 

En México, la Ley General de Salud los define como “Productos a base de hierbas, extractos vegetales, alimentos tradicionales, deshidratados o concentrados de frutas, adicionados o no, de vitaminas o minerales, que se puedan presentar en forma farmacéutica y cuya finalidad de uso sea incrementar la ingesta dietética total, complementarla o suplir alguno de sus componentes”. En general, este tipo de productos no necesita aprobación individual antes de ser comercializados y su vigilancia se realiza cuando ya están en el mercado. A diferencia de otros países, en donde se permite a los suplementos alimenticios hacer declaraciones sobre la salud y la nutrición (llegando a veces a confundir al consumidor sobre sus efectos), en nuestro país los suplementos no deben estar dirigidos a prevenir, aliviar, tratar o curar una enfermedad, trastorno o estado fisiológico, puesto que los productos destinados a estos fines se clasifican en la legislación como insumos para la salud, los cuales, debido a su naturaleza y destino, deben pasar pruebas exhaustivas que demuestren su eficacia, calidad y seguridad, esto es, deben contar con registros sanitarios expedidos por la COFEPRIS.

 

¿De qué están constituidos los suplementos alimenticios?

Una gran variedad de ingredientes, como carbohidratos, proteínas, aminoácidos, ácidos grasos, metabolitos, plantas, hierbas, algas, alimentos tradicionales deshidratados u otros que establezca la Autoridad Regulatoria, pueden estar en su formulación y pueden ser adicionados o no con vitaminas o minerales, además de los aditivos y coadyuvantes de elaboración permitidos. Estos productos deben ser seguros, por lo que no deben contener sustancias que representen un riesgo para la salud como procaína, efedrina, yohimbina, germanio, hormonas animales o humanas, plantas que no se permiten para infusiones o té o cualquier otra sustancia farmacológica cuyo objetivo de uso sea distinto a la finalidad de los suplementos.

 

¿Quién debe tomarlos?

Se espera que una dieta correcta (completa, equilibrada, inocua, variada y adecuada), sea suficiente para cubrir los requerimientos nutrimentales de una persona saludable (puedes consultar recomendaciones sobre el plato del buen comer en la Norma Oficial Mexicana NOM-043-SSA2-2012). En algunos casos, el empleo de suplementos podría ayudar a quienes cuentan con dietas especiales que no cubren las cantidades adecuadas de nutrientes esenciales; sin embargo, los suplementos no pueden reemplazar la variedad de alimentos que son esenciales para una dieta saludable. En cuestiones de nutrición, “más” no equivale a “mejor”, ya que el hecho de que una sustancia sea imprescindible para el sostenimiento de la salud y la vida, no significa que ingerirla más allá de las recomendaciones sea mejor.

 

Riesgos y consideraciones sobre los suplementos alimenticios

Antes de tomar cualquier suplemento es importante considerar lo siguiente:

1. Los suplementos alimenticios no compensan una mala elección de alimentos, malos hábitos de descanso, falta de ejercicio o el consumo de sustancias nocivas. Una dieta equilibrada y un estilo de vida saludable son la mejor manera de obtener todos los nutrientes necesarios.

Casi todos los nutrientes poseen dosis máximas recomendadas, que si se superan ocasionan efectos negativos.

3. Autodiagnosticarte necesidades o posibles deficiencias nutricionales con base en información dudosa o en publicidad, nunca es una buena idea, sobre todo si no somos expertos en el tema. Siempre es mejor consultar a un profesional de la salud.

4. Cuando busques información en Internet, consulta sitios de organizaciones respetadas y reconocidas, universidades y fuentes gubernamentales, entre otros. Desconfía de las páginas basadas en publicidad, comercialización y propaganda o de blogs que no respaldan sus afirmaciones con resultados de estudios serios. La información más confiable debe fundamentarse en los resultados de pruebas científicas rigurosas. Pide ayuda a especialistas en el tema para separar la información confiable de la dudosa.

5. La publicidad busca generar en el consumidor una sensación de confianza, es común encontrar a personajes famosos, como actores y celebridades, sin el adecuado conocimiento de lo que promueven, además de personas que dan su testimonio sobre los resultados del producto o médicos y científicos que lo recomiendan. No te dejes engañar, aun cuando su imagen se acompañe de una cédula, esto no garantiza que el producto sea seguro, eficaz y de calidad. Considera que estas personas reciben una remuneración por seguir un guión creado por un publicista. Que alguien famoso anuncie un producto no significa que lo haya usado.

6. Desconfía de aquellos productos que parecen demasiado buenos para ser verdad, prometen mucho y se valen de publicidad en infomerciales, Internet y de vendedores o promotores independientes para prometer soluciones fáciles y en un lapso breve a situaciones complicadas, como curar o prevenir enfermedades, aumentar la energía, mejorar la concentración, perder peso, mantener la juventud y mejorar el desempeño sexual, por citar algunos ejemplos. Ten cuidado con afirmaciones del tipo: “Una cura para todo, rápida y eficaz”, “Sin esfuerzo”, “Totalmente seguro”, “No produce efectos secundarios”, “Sin dieta y sin rebote”, “Por su origen 100% natural…”.

“Natural” no siempre significa “seguro”, muchos ingredientes derivados de productos naturales pueden resultar tóxicos. Una larga tradición de uso de una planta no es garantía de inocuidad, un producto elaborado a base de ella podría contener infinidad de compuestos y es posible que no se conozcan todos los ingredientes activos ni sus efectos en el organismo, además existe el riesgo de que la especie no esté bien identificada, que se ingiera mayor cantidad que la aceptable o que exista diferencia entre los ingredientes mencionados en la etiqueta y los que realmente están en el suplemento. Adicionalmente, el producto podría estar contaminado con otras especies, plaguicidas o metales, incluso estar adulterado con ingredientes que no se mencionan en la etiqueta o que son ilegales. Los términos “estandarizado”, “verificado” o “certificado” tampoco garantizan la calidad ni la homogeneidad del producto, la seguridad de éste depende de factores como su composición química, acción en el organismo, método de elaboración y la dosis utilizada. Desconfía si te dicen que si algo no sirve, al menos no te hará daño, ya que no siempre es así.

8. No todo sirve para todos, cada persona es diferente y tiene necesidades diferentes, no todas las personas reaccionan de la misma manera ante un producto. Si tienes algún requerimiento, dietético o de salud, debes acudir con un profesional que diseñe un tratamiento personalizado de acuerdo a tus necesidades y que dé seguimiento a tu progreso.

9. Sólo los medicamentos pueden publicitarse o venderse con el fin de prevenir, tratar o curar enfermedades. Los productos que dicen ser suplementos, pero que al mismo tiempo anuncian que sirven para tratar o curar enfermedades, síntomas o padecimientos, no son suplementos alimenticios y es muy probable que no hayan sido evaluados como seguros y eficaces. ¡No pongas en riesgo tu salud!

Ningún suplemento puede reemplazar un tratamiento médico. Nunca abandones un tratamiento supervisado por uno no probado, no tomes suplementos en reemplazo de medicamentos con receta o en combinación con ellos, sin la aprobación de un profesional de la salud. Siempre menciona a tu médico los suplementos que tomas. Algunos productos podrían no contener lo que dicen, incluir sustancias no declaradas o ingredientes que podrían interactuar con medicamentos, potenciando o inhibiendo sus efectos.

11. Las personas con posibilidad de sufrir un déficit nutricional (edad avanzada, mujer embarazada o en lactancia, síndromes malabsortivos o con determinadas intolerancias o alergias, entre otros), niños y grupos vulnerables deben consultar con un profesional sanitario antes de tomar suplementos alimenticios, puesto que algunos podrían ocasionar daño si se tiene algún trastorno médico.

12. Antes de tomar un suplemento alimenticio, pregúntate lo siguiente:

• ¿Cuáles son los posibles beneficios para mi salud de este producto?

• ¿En qué podría beneficiarme si lo tomo?

• ¿Es seguro?

• ¿Cuál es la dosis adecuada para mí?

• ¿Cómo, cuándo y durante cuánto tiempo debo tomarlo?

Si no conoces las respuestas a estas preguntas, es mejor consultar con un profesional de la salud antes de elegir un producto. Recuerda siempre que tu seguridad es primero.

 

La COFEPRIS emprende regularmente acciones contra productos que se anuncian o venden como suplementos alimenticios y contra promotores como sitios web que hacen declaraciones falsas o engañosas acerca de sus productos o tras comprobarse que los productos comercializados no son seguros. Para obtener información sobre alertas sanitarias por productos fraudulentos o que representan un riesgo para tu salud, puedes consultar la sección de alertas sobre suplementos dietéticos de la página electrónica de la COFEPRIS.

La COFEPRIS ha registrado reportes sobre efectos adversos asociados al uso de suplementos. Tú también puedes reportar cualquier efecto adverso o reacción no esperada ocurrida por el uso de un suplemento alimenticio, por teléfono al 01800-033-5050, de lunes a viernes de 8:30 a 18:00 horas y por Internet en la sección “¿Te hizo daño un medicamento?”, pues aunque no se trate de un medicamento, el formulario ahí presente es útil para dar aviso de un producto posiblemente peligroso, el formulario lo podrás encontrar dando click aqui.

 

En ambos caso es importante tener a la mano el suplemento alimenticio en cuestión.

Referencias:

1. COFEPRIS Suplementos Alimenticios.
2. México. Ley General de Salud. Nueva Ley publicada en el Diario Oficial de la Federación el 7 de febrero de 1984. Texto vigente, últimas reformas publicadas DOF 04-06-2015.
3. México. Reglamento de Control Sanitario de Productos y Servicios. Publicado en el Diario Oficial de la Federación el 9 de agosto de 1999. Última reforma publicada en el DOF el 14 de febrero de 2014.
4. México. Reglamento De La Ley General De Salud En Materia De Publicidad. Nuevo Reglamento publicado en el Diario Oficial de la Federación el 4 de mayo de 2000. Última reforma publicada DOF 14-02-2014
5. México. NORMA Oficial Mexicana NOM-043-SSA2-2012, Servicios básicos de salud. Promoción y educación para la salud en materia alimentaria. Criterios para brindar orientación. Publicado en el Diario Oficial de la Federación el 22 de enero de 2013.
6. México. NORMA Oficial Mexicana NOM-251-SSA1-2009, Prácticas de higiene para el proceso de alimentos, bebidas o suplementos alimenticios. Publicado en el Diario Oficial de la Federación el 01 de marzo de 2010.
7. México. ACUERDO por el que se determinan los aditivos y coadyuvantes en alimentos, bebidas y suplementos alimenticios, su uso y disposiciones sanitarias. Publicado en el Diario Oficial de la Federación el 16 de julio de 2012.
8. México. ACUERDO por el que se determinan las plantas prohibidas o permitidas para tés, infusiones y aceites vegetales comestibles. Publicado en el Diario Oficial de la Federación el 15 de julio de 1999.

 

 

Buenas prácticas para prevenir riesgos sanitarios


VIDEOS

 

LO MÁS RECIENTE

PUBLICIDAD DE ALIMENTOS

 

JUGUETES TÓXICOS

 

EL LABORATORIO EN LA CALIDAD DE LOS ALIMENTOS

 

TE RECOMENDAMOS