Autor:
M. en C. María Granados Ortiz
Comisión de Evidencia y Manejo de Riesgos

 

El invierno está a punto de terminar e inicia la primavera, el clima se hace más cálido y muchos seres vivos se ven beneficiados con este incremento de temperatura, favoreciendo su reproducción. Tal situación es propicia para incidir en la salud humana, ya que se incrementan las probabilidades de desarrollar alguna alergia o, incluso, una infección, ya sea por factores ambientales o por la ingesta de alimentos en mal estado. Sin embargo, existen medidas precautorias que podemos seguir, para evitar o disminuir estos riesgos.

Palabras clave: Riesgo, primavera, alergias, infección, cuaresma.

 

Alergia estacional

¿Alguna vez has tenido un resfriado que ha durado semanas, a pesar de haber tomado varios tratamientos, pero no mejoras? Es más ¿Sólo tienes esos síntomas en ciertas épocas del año? Es probable que lo que tengas no sea un resfriado, sino simplemente una alergia estacional.

 

Una alergia es una reacción o respuesta inmunitaria del cuerpo al entrar en contacto con sustancias llamadas alérgenos (polen, ácaros del polvo, esporas de moho, pasto, picaduras de insectos, caspa de animales o humedad, entre otros factores). Los efectos que provocan pueden incluir reacción en las vías respiratorias, digestivas o en la piel, las cuales pueden variar en intensidad. El ambiente juega un papel importante, desencadenando alergia estacional, especialmente durante la primavera, cuando hay una mayor proliferación de polen, pasto y moho.

 

Los síntomas pueden ser muy parecidos a los de un resfriado común (secreción y congestión nasal, estornudos, lagrimeo o picazón de ojos), además de comezón en nariz, oídos o boca, sarpullido e hinchazón. Esta situación puede llegar a complicarse y desembocar en forma de asma o sinusitis. Debido a que la alergia no es una infección, no puede ser tratada con antibióticos y los síntomas pueden durar semanas e incluso meses. Cabe aclarar que la alergia nunca ocasiona fiebre, además de que las secreciones nasales son acuosas y transparentes, a diferencia del resfriado, dónde suelen ser más densas y de color.

 

Es por todo lo anterior que te recomendamos:


Si presentas alguno de los síntomas antes descritos, acude a tu centro de salud o con algún especialista en enfermedades respiratorias, para que te ayuden a determinar si padeces una alergia, y te recomienden el mejor tratamiento para tu caso.
Evita los lugares que te provocan reacción, como pueden ser espacios al aire libre, lugares alfombrados o con sistema de aire acondicionado o bien, zonas boscosas o con mucha vegetación, especialmente si hay mucho viento y el clima es húmedo.

 

En cuaresma

Durante la cuaresma muchos mexicanos cambian sus hábitos alimenticios, dejan de comer carne roja y optan por los pescados y mariscos. Esta es una opción muy saludable, pues aportan proteínas, vitaminas, minerales y omega-3, además de que se pueden realizar una gran variedad de platillos con estos ingredientes. Para esta temporada de cuaresma, Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (CONAPESCA) pronostica que el consumo de pescados y mariscos rebasará las 300,000 toneladas, 30,000 toneladas más que el pasado.

 

El aumento de la temperatura ambiental, aunado a factores externos como la falta de buenas prácticas sanitarias en el manejo de estos productos, puede desencadenar la descomposición de los alimentos y, en consecuencia, generar una intoxicación en las personas debido a la ingesta de estos productos.

 

En el caso particular de los mariscos bivalvos (mejillones, ostras y almejas, entre otros) es común que provoquen diarrea o la denominada “intoxicación diarreica por mariscos”, esto es debido a que estos organismos, por su forma de alimentación que es filtrando sustancias del agua, se pueden ver más expuestos a sustancias tóxicas, las cuales pueden llegar a acumular en sus tejidos adiposos. En algunos casos, las sustancias tóxicas son estables a la temperatura, por lo que ningún grado de cocción evitará la contaminación del alimento.

 

Los síntomas pueden aparecer entre 30 minutos y hasta algunas horas después de la ingesta, e incluyen: dolor estomacal, calambres abdominales, entumecimiento u hormigueo en boca, náusea y vómitos, diarrea, fiebre, confundir temperaturas calientes y frías, dolor de cabeza, frecuencia cardíaca y presión arterial bajas, sabor metálico, sensación picante o amarga en la boca, problemas respiratorios, cara y cuerpo con coloración roja, sofocación, picazón y ronchas; pueden variar de leves a graves. Si presentas algún síntoma asociado a la intoxicación por alimentos, especialmente si presentas síntomas repentinos, acude inmediatamente a tu centro de salud y evita automedicarte.

 

Finalmente, como medidas precautorias para un sano consumo de pescados y mariscos, te recomendamos:


Si compras pescado, observa atentamente que cumplan con estas características:
PIEL con escamas: la carne debe sentirse firme y las escamas deben estar bien adheridas a la piel, debe presentar un aspecto húmedo.
PIEL sin escamas: la piel debe verse lisa y brillante, sin arrugas o manchas.
AGALLAS o BRANQUIAS (órgano respiratorio de animales acuáticos): deben verse limpias, brillantes y de color rojo o rosado.
OLOR: fresco.
OJOS: en todos los casos deben verse brillantes, transparentes y resaltados (nunca hundidos).


En el caso de mariscos observa,
CRUSTÁCEOS de caparazón duro (cangrejos, camarones, langostas): deben presentar un aspecto translúcido y el cuerpo no debe tener manchas oscuras, la carne debe estar firme y el caparazón tiene que ser resistente y brillante.
MOLUSCOS: si presenta concha (almejas, ostras), debe estar firmemente cerrada o, si se abre ligeramente, cerrarse al tocarla, líquido abundante y claro. Para el caso de calamares y pulpos, la carne debe estar firme, brillante y de color blanco nacarado o rosado.
En el caso de productos congelados, evita su descongelación antes de refrigerarlos. Así evitarás la proliferación de microorganismos, pues algunas bacterias crean grandes cantidades de la toxina si el pescado no se refrigera o congela inmediatamente.
Si vas a cocinarlos, descongélalos pasándolos del congelador a la parte de refrigeración o cocínalos directamente.
Refrigera siempre los alimentos frescos o preparados, especialmente los que provienen del mar.

 

Incorporar pescados y mariscos a nuestra dieta nos aporta varios beneficios, ya que estos productos son una buena fuente de proteínas, vitaminas, minerales, grasas insaturadas (las llamadas “grasas buenas”) y ácidos grasos, como el omega-3, sin embargo, la clave está en no excedernos en su consumo, pero sobre todo, tener mucho cuidado en la elección del producto que vamos a consumir. Siguiendo todas las recomendaciones que aquí te hemos dado, nos veremos beneficiados con los aportes nutrimentales de estos productos, sin ponernos en riesgo de sufrir una intoxicación o infección por consumirlos en mal estado.

Referencias:
1. MedlinePlus. Biblioteca Nacional de Medicina de los EE.UU. Alergia. (consultadas el 16 de febrero de 2016).
2. Intoxicación con pescados y mariscos (consultadas el 16 de febrero de 2016).
3. Healthychildren.org. American academy of pediatrics. (consultada el 16 de febrero de 2016).
4. ACAAI, American College of allergy, asthma & inmunology. Seasonal allergies. (consultada el 16 de febrero de 2016).
5. Gobierno del Estado de Chihuahua. Diferenciar entre enfermedades respiratorias y alergias. (consultada el 16 de febrero de 2016).
6. Foodsafety.gov. (consultada el 16 de febrero de 2016).
7. Prevé CONAPESCA se consuman 300 mil toneladas de pescados y mariscos frescos de producción nacional durante Cuaresma.
8. Se comercializarán en Cuaresma alrededor de 250 mil toneladas de pescados y mariscos en el país: CONAPESCA (consultada el 16 de febrero de 2016).
9. Fao.org. (consultada el 16 de febrero de 2016).

 

 

 

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