Autores:
Lic. Julio Sánchez y Tépoz
Comisionado Federal para la
Protección contra Riesgos Sanitarios

Lic. Cecilia Ramírez Peña
Comisión de Fomento Sanitario

Los cosméticos siempre han sido un aliado para la belleza de la mujer, ya sea para perfumar, hidratar la piel o maquillar. Existen ciertos productos que por la forma en que se presentan en su publicidad, exageran sus facultades y tienden a ser engañosos, pues no cumplen lo que prometen. Para que a ti no te pase te contamos el caso de Mónica.

Palabras clave: Cosméticos, crema antiarrugas, restaura, elimina, arrugas, publicidad.

 

Mónica es una chica de 35 años, como le sucede a cualquier chica de su edad, su piel ha comenzado a envejecer y a perder hidratación, poco a poco ha notado cómo va cambiando la textura de su rostro y tiene en mente comprar una crema anti arrugas o similar, para ocultar su edad.

Un día, navegando por la red encontró un anuncio que decía “Rejuvenece tu piel naturalmente”. Se trataba de una crema antiarrugas que prometía resultados en diez días. Además, era una crema que restauraba la piel dañada por los años, logrando una apariencia más joven, eliminaba las líneas de expresión ¡definitivamente!, y garantizaba una hidratación “ultraprofunda”, por lo tanto, producía una sensación de bienestar y por supuesto la protegía de los radicales libres.


Los ojos de Mónica frente al monitor apenas parpadeaban, estaba maravillada con la crema antiarrugas y su sistema “innovador”por su origen “bioactivo”, con vitaminas y minerales que ayudan a nutrir la dermis. La crema tenía más beneficios que la receta de su abuelita y los remedios caseros de sus tías.


Se trataba de un cosmético extranjero, que para su suerte, estaba en promoción y en la compra de una crema extra, el envío era gratuito. No lo pensó dos veces cuando estaba llenando los requisitos de compra y escribiendo el número de su tarjeta de crédito.

 


Mónica, ansiosa por su compra, esperó unos días, hasta que por fin llegó un paquete a la puerta de su casa. Leyó cuidadosamente el modo de empleo, los ingredientes y hasta las advertencias, es algo que Mónica nunca hacía pero era presa de la emoción y la ilusión.


Durante dos meses aplicó su “innovadora”crema antiarrugas, sin notar grandes cambios, los primeros diez días fue presa de un autoengaño, ella solita veía en su rostro pequeños avances y se imaginaba en unos días con la apariencia de una mujer más joven.


Para su sorpresa, la crema antiarrugas tuvo efectos secundarios, que le causaron unas pequeñas ronchitas rojas, piel seca y comezón. Ella tuvo que acudir al dermatólogo, el cual le dio el tratamiento adecuado y en pocas semanas su piel estaba con las mismas arrugas de antes, pero sana.


Lamentablemente, fue presa de una publicidad engañosa que no cumple con lo que promete y frases totalitarias que hacen que el consumidor crea en tecnologías inventadas.


Mónica no pudo tener contacto con la empresa, ya que el teléfono que le proporcionaron no existía y la empresa no tenía oficinas en México. No recuperó su dinero y la idea de rejuvenecer su piel quedó en el olvido, además de poner en riesgo la salud.


Para que a ti no te pase, te damos la definición de un producto cosmético. La Ley General de Salud en su Art. 269, define a un cosmético como “…las sustancias o formulaciones destinadas a ser puestas en contacto con las partes superficiales del cuerpo humano: epidermis, sistema piloso y capilar, uñas, labios y órganos genitales externos, o con los dientes y mucosas bucales con el fin exclusivo o principal de limpiarlos, perfumarlos, ayudar a modificar su aspecto, protegerlos, mantenerlos en buen estado o corregir los olores corporales o atenuar o prevenir deficiencias o alteraciones en el funcionamiento de la piel sana.

No creas en productos que atribuyan cualidades terapéuticas, preventivas o rehabilitatorias.


No creas en productos que prometan modificar las proporciones de tu cuerpo o rostro.


No creas en productos presentados como indispensables para la vida del ser humano.


Ningún producto cosmético elimina, rejuvenece, reestablece, regenera, restaura, etc., la piel.


Es muy importante que te fijes en qué productos te untas en la piel, ya que algunos pueden contener sustancias peligrosas o provocarte alergias. Por ello, es sumamente importante que no creas en los productos milagro, puedes poner en riesgo la salud de tu piel.

 

Ten presente que los cosméticos únicamente tienen la finalidad de limpiar, perfumar, ayudar a modificar su aspecto, proteger, corregir olores corporales, atenuar o prevenir alteraciones en el funcionamiento de la piel sana, por ejemplo el acné leve, pero en casos más graves se recomienda acudir al médico especialista.


Recuerda que al presentar una denuncia sanitaria, no sólo alertas a la autoridad, sino que evitas mayores riesgos de salud a otras personas. Por ello, si tú sabes de un caso similar o cualquier otro que represente un riesgo sanitario a la salud de la población por el uso y consumo de bienes y servicios y/o insumos para la salud, te invitamos a que presentes una denuncia ciudadana por las siguientes vías:

 

 

Si quieres contarnos algún caso similar o cualquier otro en el que se vean involucrados los sectores de la COFEPRIS, escríbenos a: publicaciones@cofepris.gob.mx.

 

Referencias:

1. Ley General de Salud.
2. Reglamento de la Ley General de Salud en Materia de Publicidad.

 

 

 

Prevención de riesgos sanitarios a través de testimonios reales.


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