Autor:
Hbiol. Arturo Cristán Frías
Comisión de Evidencia y Manejo de Riesgos

 

La contaminación en el aire representa un riesgo a la salud, ya que impacta directamente en la calidad de vida de los seres humanos; si bien las personas de manera individual no pueden disminuir la problemática de contaminación atmosférica en su totalidad, pequeñas acciones individuales pueden generar cambios que fomenten un estilo de vida más armónico con nuestro entorno y de esa manera contribuir a nuestro bienestar.

 

Palabras clave: Contaminación atmosférica, contaminantes atmosféricos, prevención, riesgo sanitario.

 

En últimas fechas hemos escuchado muchas noticias sobre la contaminación atmosférica, pero… ¿Qué es? ¿Por qué debo estar atento a este tema? ¿Cómo puedo protegerme de sus impactos? Bueno, pues te lo explicaremos brevemente.

 

¿Qué es la contaminación atmosférica?

El aire que rodea el planeta, en condiciones óptimas, está compuesto básicamente por nitrógeno y oxígeno, además de una pequeña mezcla de gases inertes. Sin embargo, en el aire se pueden mezclar diversas partículas sólidas, así como otros gases que no pertenecen a un aire puro; esto es lo que se conoce como contaminación atmosférica, es decir, se refiere a la presencia de sustancias en el aire que no deberían estar ahí o que tienen niveles mayores de lo que debe tener.


La contaminación puede originarse de manera natural, debido al polvo, al metano proveniente de la descomposición anaerobia de la materia orgánica e incluso al polen o a las esporas de algunas plantas, sin embargo, las actividades humanas son responsables de un aporte significativo de contaminantes a la atmósfera.


Los compuestos químicos provenientes de las fábricas y de las plantas de energía, así como las emisiones de los vehículos a motor, son las principales fuentes de contaminantes atmosféricos de origen antropogénico; sin embargo, la quema de madera y basura, así como diversos giros mercantiles, tales como las imprentas, las estaciones de servicio (gasolineras) y las tintorerías, por sólo mencionar algunas, son fuentes significativas de contaminantes.

 

¿Me afecta la contaminación atmosférica?

La respuesta es sí. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la contaminación del aire representa un importante riesgo para la salud, provocando a nivel mundial alrededor de siete millones de defunciones prematuras al año. Esto es comparable a los riesgos relacionados con el consumo del tabaco y sólo es superado por los relacionados con la hipertensión y la desnutrición.


La OMS estima que de todas las defunciones prematuras relacionadas con la contaminación del aire, el 80% está vinculado con cardiopatías isquémicas y accidentes cerebrovasculares, mientras que el 14% está asociado a la neumonía obstructiva crónica o infección aguda de las vías respiratorias inferiores y el 6% derivado del cáncer de pulmón.

 


Los principales contaminantes del aire que impactan a la salud poblacional:

Partículas suspendidas.- Existe una estrecha relación entre la exposición a altas concentraciones de pequeñas partículas (PM10 y menores) y el aumento de la mortalidad o morbilidad diaria y a largo plazo.

     Ozono.- Puede producir efectos adversos, tales como problemas respiratorios, asma, reducir la función pulmonar y originar enfermedades pulmonares.

    Dióxido de nitrógeno (NO2).- Estudios indican que los síntomas de bronquitis en niños asmáticos aumentan en relación con la exposición prolongada a este contaminante, ya que la disminución de la función pulmonar también se asocia con las concentraciones de NO2 registradas.

    Dióxido de azufre (SO2).- Puede afectar al sistema respiratorio y las funciones pulmonares y causar irritación ocular. La inflamación del sistema respiratorio provoca tos, secreción de mucosidad y agravamiento del asma y la bronquitis crónica; asimismo, aumenta la propensión a contraer infecciones del sistema respiratorio.

¿Qué podemos hacer?

Si bien es cierto que el control de la contaminación a nivel global es un problema muy complejo, también es cierto que algunas acciones sencillas pueden repercutir positivamente en la reducción de las emisiones. Tomar medidas para evitar la contaminación del aire es una buena decisión, ya que, aunque a menudo no pensamos en ello, el aire que respiramos puede determinar nuestra calidad de vida.

 

¿Qué puedo hacer para no exponerme a la contaminación atmosférica?

    En general, evita fumar o exponerte al humo de tabaco, principalmente en áreas cerradas.

    Cuando exista una alta concentración de contaminantes atmosféricos, evita cualquier actividad al aire libre, sobre todo si ésta requiere de esfuerzo físico, como es el caso del ejercicio, particularmente niños y adultos mayores.

    Evita lugares que utilicen la quema o combustión de algún material para generar electricidad o calor, ya que esto libera contaminantes al ambiente.

     

Es importante recordar ciertas medidas si te expones a la contaminación:

Consume regularmente frutas y verduras con alto contenido de vitamina C, como son naranja, mandarina, lima, limón, guayaba, fresa, papaya, kiwi, melón, brócoli y espinacas.

    Si presentas cualquier molestia acude a tu médico, no te auto-mediques.

     

¿Qué puedo hacer para no contribuir a la contaminación atmosférica?

La educación no es sólo para los niños, los adultos también podemos aprender acerca de los problemas de la contaminación del aire. Esto puede inculcar en todos nosotros la decisión de vivir una vida amigable con el ambiente.

    Si cuentas con algún vehículo motorizado, dale mantenimiento periódicamente y mantenlo en buen estado, afinado y con los neumáticos inflados a la presión correcta.

    Siempre que puedas, utiliza el transporte público, con lo cual contribuiremos a un menor tránsito.

    Si vas a un lugar cercano, ve caminando o en bicicleta, el objetivo es reducir el uso de combustibles.

    Evita quemar basura, no enciendas fogatas, ni quemes neumáticos, cohetes, ni fuegos artificiales.

    Ahorra energía eléctrica, la generación de la misma es, en muchos casos, un proceso contaminante. Apaga luces, ventiladores, televisores y cualquier electrodoméstico, cuando no los estés usando. Usa focos ahorradores de energía en lugar de focos convencionales.

    Si está en tus posibilidades, opta por el uso de fuentes de energía alternativas, como las energías solar, hidroeléctrica y eólica.

    Recicla o utiliza bienes hechos con materiales reciclados, ya que se reduce la generación de basura y se ahorra la energía y los contaminantes asociados a la elaboración de productos nuevos.

 

Recuerda que la suma de todas las acciones individuales da como resultado un gran cambio.

Referencias:

1. ATSDR. Aire.Consulta Disponible (consultado 2 de mayo de 2016).
2. OMS. Centro de Prensa. Calidad del aire (exterior) y salud. Disponible en Consulta(consultado 2 de mayo de 2016).
3. OMS. Departamento de Salud Pública, Medio Ambiente y Determinantes Sociales de la Salud. Reducción de los riesgos sanitarios mundiales mediante la mitigación de los efectos de los contaminantes climáticos de vida corta. Disponible en Consulta (consultado 2 de mayo de 2016).
4. OMS. Departamento de Salud Pública, Medio Ambiente y Determinantes Sociales de la Salud. Contaminación atmosférica. Disponible en Consulta (consultado 2 de mayo de 2016).
5. Plan Verde Ciudad de México. Gobierno de la Ciudad de México. 15 Formas sencillas para evitar la contaminación del aire. Disponible en Consulta(consultado 2 de mayo de 2016).
6. SEDEMA. Gobierno de la Ciudad de México. Contaminación y tu ciudad. Disponible en Consulta (consultado 2 de mayo de 2016).
7.
SEMARNAT. INECC. La contaminación del aire. Disponible enConsulta (consultado 2 de mayo de 2016).

 

 

 

 

En esta sección encontrarás temas de política pública en salud.


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