Autores:

Lic. Jorge Antonio Romero Delgado
Comisionado de Fomento Sanitario

 

Norma Erika Sierra Arévalo
Personal adscrito Servicio Social en CFS

 

 

 

 

 

El organismo mantiene un equilibrio constante de nutrientes, electrolitos y productos de desecho a través de sus líquidos corporales como: sangre, orina y saliva. Estos poseen un pH diferente (oscila entre 0 (ácido) a 14 (alcalino) y 7 neutro) por ejemplo la sangre pH 7.35-7.45 es ligeramente alcalino, un aumento o descenso del mismo será un indicativo de cualquier desequilibrio. Es por ello que el cuerpo empleará simultáneamente diversos mecanismos e iniciará la producción de sustancias hasta restablecer sus valores normales.

Palabras claves: somnolencia, equilibrio, nutrientes, digestión, energía.

 

Somnolencia post-prandial, marea alcalina o el coloquialmente conocido como “mal del puerco”, se trata de un estado fisiológico que experimenta el cuerpo, regularmente después de consumir gran cantidad de alimentos, manifestando diversos síntomas como: sueño, náuseas, pesadez y cansancio. Quien opta por  retomar inmediatamente algún tipo de actividad, ya sea laboral, académica o recreativa, llega a presentar una disminución en su capacidad de concentración.

 

¿Cómo y por qué ocurre este fenómeno?

Los alimentos y bebidas que se ingieren durante la comida en su forma natural sólida o líquida, serían incapaces de aprovecharse y proveer de nutrientes al organismo y/o ser utilizados como fuente de energía. Estas proteínas, carbohidratos y lípidos deben descomponerse en partículas más simples como aminoácidos, monosacáridos y ácidos grasos, para su correcta absorción, digestión y eliminación.
A continuación te presentamos el proceso de digestión normal y cómo se ve afectado por un consumo excesivo.


Contrario a lo que se cree, el proceso de digestión empieza en la boca y no en el estómago. Los dientes participan en la trituración y masticación de la comida; la saliva compuesta principalmente por agua, humedece los alimentos, formando el bolo alimenticio y una de las enzimas presentes en ella, la ptialina o amilasa salival con propiedades bactericidas, realiza la degradación de almidones o azúcares, tales como el pan, el arroz, la pasta, los cereales, las bebidas gaseosas y los dulces.
Consecuencia: Un elevado consumo de alimentos y una inadecuada masticación y trituración, serían agentes causales de no sentir saciedad, es decir no sentirse satisfecho y con ello la exigencia del cuerpo para recibir más alimento.


El bolo alimenticio recorre la faringe y esófago hasta llegar al estómago, el lugar donde se producen jugos gástricos, como el ácido clorhídrico con un pH 1-2 que permite eliminar  los microorganismos que se hayan ingerido accidentalmente. Este medio coadyuva con otras enzimas para la descomposición de alimentos, recibiendo el nombre de quimo.
Consecuencia: A mayor consumo de alimento, mayor producción de ácido clorhídrico. Asimismo, el tránsito y vaciamiento gástrico será lento, las grasas tienen la capacidad de ralentizar y dificultar la digestión de otros nutrientes.


El quimo llega al intestino delgado (duodeno, yeyuno e íleon) parcialmente digerido gracias a los movimientos peristálticos donde se segmenta, fragmenta y nuevamente es procesado por jugos intestinales y pancreáticos, como el bicarbonato de sodio, cuyo pH 8 a 8.5 neutraliza la acción del ácido clorhídrico. El páncreas libera insulina para empezar a disponer de la glucosa como fuente de energía. Mientras tanto, el hígado inicia la producción de bilis para facilitar la digestión de las grasas.
Como consecuencia de una sobreproducción de ácido clorhídrico y para evitar acidez estomacal y reducir la aparición de úlceras, habrá una mayor producción de bicarbonato, lo que provoca un intercambio de electrolitos de la sangre hacia las células del estómago, ocasionando una marea alcalina, es decir, el aumento repentino de bicarbonatos en la sangre, consiguiendo que el pH de la sangre cambie lo menos posible.


A través de la mucosa intestinal, comienza la absorción. Los nutrientes son incorporados al torrente sanguíneo para distribuirse en todo el organismo. Simultáneamente, se producen hormonas que actúan como mensajeros y viajan por la sangre hasta llegar al hipotálamo, que es el centro regulador del apetito, hambre y saciedad. Todo este proceso implica un descenso de la sangre de otros órganos y tejidos y un aumento de la misma en el sistema digestivo, ocasionando somnolencia post-prandial o sueño después de comer.

Corresponde al intestino grueso (ciego, colon y recto) y es la última estación para la absorción de agua y de iones. Es el depósito de almacén de materia que no fue utilizada, para luego eliminarla del cuerpo a través de heces fecales. Después de que el cuerpo toma lo que necesita de los alimentos, los desechos se envían a la sangre, los riñones se encargan de purificar, manteniendo un equilibrio ácido-base, por lo que estos productos de desecho se eliminan en la orina.

 

 Sugerencias y recomendaciones para evitar el “mal de puerco” o mitigar esta sensación:


*Realizar una adecuada masticación y trituración de los alimentos.
*No comer  rápido.
*Tomar suficiente agua, pues es el componente principal de las células y es el medio ideal de eliminación de productos de desecho.
*Para reducir el consumo de grasas, te sugerimos cocinar los alimentos al vapor o a la plancha, en lugar de freírlos.
*Consumir alimentos ricos en fibra y bajos en grasa y azúcares.
*Evitar comidas abundantes y excesivas, en su lugar realizar de 3 a 5 comidas diarias en cantidades moderadas.
*Mantenerse ocupado después de comer, realizando una actividad física como caminar o ejercicios de estiramiento durante 10 minutos.
*Es importante recordar que no existe un solo alimento que aporte todos los nutrientes básicos y necesarios para el mantenimiento de la vida (carbohidratos, lípidos, proteínas, vitaminas y minerales) es por ello que debes llevar una alimentación variada, completa y equilibrada.
*Consultar a tu médico o nutriólogo para que  te elabore un plan nutricional especializado y personalizado de acuerdo a tus necesidades y requerimientos nutricionales.

 

Referencias:

1. Badui Dergal, Salvador, La ciencia de los alimentos en la práctica. Primera edición. PEARSON EDUCACION, México, 2012. Páginas 328
2.Elaine N, Marieb, Anatomía y fisiología humana, Novena edición, PEARSON EDUCACION, S.A. 2008. Páginas 655
3.Raff Hershel, Levitzy Michael, Fisiología Medica: Un enfoque por aparatos y sistemas, McGraw-Hill. Primera edición. 2013, paginas 760.

 

 

 

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